servido y con mucho aseo por cierto, y nos fuimos a dar un paseo por el Lugar que contendrá como unas ochenta casas, pequeñas y pobres en lo general—arrimado a los Wharfs que hai sobre el rio, estavan amarradas algunas embarcaciones que con el frió se hallavan embutidas en una masa de yelo que casi cubría toda la superficie del agua; la curiosidad nos induxo a pasearnos por ensima, y aqui fue donde por la primera vez tuve el gusto de observar este fenómeno de la naturaleza—Luego tomamos nuestro Faetón y por el mismo camino que vinimos cubierto aun todo de nieve nos bolvimos á Philadelphia—poco antes de llegar al Schuylkill sobre una altura mui bien elegida, está situada la Casa de Campo de Wm. Halminton Esqr. de mui buen gusto y sana Arquitectura—a las doce del día llegamos a pasar el Puente de madera que esta sobre el Schuylkill, y encontrándolo roto con el peso del hielo que se havia formado sobre sus aguas, y que solo una barca servia par hir pasando por un canal estrechísimo que havian cortado en el hielo, los inunierables carros que aíli estavan detenidos; dexamos nuestro carruaje y caballos para que pasase quando les tocara su turno, y nosotros andando nos fuimos a Philadelphia donde llegamos a la una del dia—. Las calles aun estavan todas cubiertas de nieve, y sus avitantes gozando de su diversión favorita
servido y con mucho aseo por cierto, y nos fuimos a dar un seo por el lugar que tendrá como unas ochenta casas, pequeñas pobres en lo general. Arrimadas a los "uharfs" que hay sobre el rio, estaban amarradas algunas embarcaciones que con el frío se hallaban embutidas en una masa de hielo que casi cubría toda la superficie del agua. La curiosidad nos indujo a pasearnos por encima y aquí fue donde, por primera vez, tuve el gusto de observar este fenómeno de la naturaleza. Tomamos luego nuestro faetón y por el mismo camino que vinimos, cubierto aún todo de nieve, nos regresamos a Filadelfia. Poco antes de llegar a Schuylkill, sobre una altura muy bien elegida, está situada la casa de campo de William Hamilton Esq., de muy buen gusto y sana arquitectura. A las doce del día llegamos a pasar el puente de madera que está sobre el Schuylkill y encontrándolo roto con el peso del hielo, sólo una barca servía para ir pasando los innumerables carros que allí estaban detenidos, por un canal estrechísimo que habían cortado en el hielo. Dejamos nuestro carruaje y caballos para que pasaran cuando les tocara el turno y nosotros nos fuimos andando a Filadelfia, donde llegamos a la una del día. Las calles estaban aún todas cubiertas de nieve y sus habitantes gozando de su diversión favorita