Colombeia

á cinco y asi veníamos bastante bien desaogados… no se puede ponderar bastante lo hermoso y ameno que párese todo este camino en la presente Sazón del año; como las casas, están sobre la propria orilla, y los jardines frutales bordean y desgajan sus racimos sobre el mismo camino, cubiertos enteramte. de frutos hasta desgajarse propriamente, no puede darse una vista mas agradable y hermosa!—de aqui partimos a las 3.Vo, y en dos horas llegamos a Windsor donde hicimos alto á dar un pienso a los caballos—entré por curiosidad á ver la tiendecilla de la mesonera, que era mosa y no mal paresida, y hállela mui entretenida con un libro en la mano, que pidiéndoselo con modo me lo dio, y halle era la historia antigua de Rolin: esto me indujo a preguntarla quienes eran en su opinión, cinceramte., maiores hombres los antiguos, ó los modernos? á que sin dilación me respondió, estos.... y que en su opinión Franklin era superior á Aristides—de aqui partimos luego, y al anocheser llegamos á Hartford, donde me alojé en la propia posada de Mr. Murraij… luego pasé al major Willis, que vive en casa de su hermano el Coronel, y no hallándole en casa le dexé una boleta con el no de mi Posada, y me bolví luego a esta á descansar de la fatiga de la ruta, donde la he pasado leyendo y escribiendo…
a cinco y así veníamos bastante desahogados… no se puede ponderar bastante lo hermoso y ameno que parece todo este camino en la presente estación del año. Como las casas están sobre la propia orilla y los jardines frutales bordean y desgajan sus racimos sobre el mismo camino, cubiertos enteramente de frutos hasta desgajarse ellos mismos, no puede darse una vista más agradable y hermosa. De aquí partimos a las tres y media y en dos horas llegamos a Windsor, donde hicimos alto para dar pienso a los caballos. Entró por curiosidad a ver la tiendecilla de la mesonera, que era moza y no mal parecida y la hallé muy entretenida con un libro en la mano que le pedí con modo, me lo dio y hallé era la Historia antigua de Rollín. Esto me indujo a preguntarle quiénes eran en su opinión sincera, mejores hombres, los antiguos o los modernos. Sin vacilar me respondió que éstos y que en su opinión Franklin era superior a Arístides. De aquí partimos luego y al anochecer llegamos a Hartford, donde me alojé en la misma posada de Mr. Murray. Luego pasé a ver al mayor Willis que vive en casa de su hermano el coronel, no hallándolo en casa le dejé una nota con el número de mi posada y me volví a ésta a descansar de la fatiga de la ruta, donde he pasado el rato leyendo y escribiendo…