la buelta a casa tuve el gusto de leer pr. la primera vez el Libro intitulado Magnalia Christi americana or the eclesiastical history of NewEngland, bij the Revd. Cotton mather, M. A. que presente Parson Hnntingion de Middletown que a la sason se hallava alli de visita es dho libro uno de los mas curiosos y auténticos documentos que quiera imaginarse del fanatismo, y errado modo de pensar que en aquel tiempo (hace 86 años) prevalesia por todo este continente, suporte digno del extraordo Código de NewHaven!... comimos en el estilo americano del campo, y después tomé una silla en compa del Dr. Gardiner (y el jovn. Mr. Derin qe. quiso acompañarnos hasta aqui) para venir al embarcadero ó Ferrg que estará á dos millas de la Casa allí tomamos el bote, y contra marea estuvimos navegando por tres horas para llegar á Sagharbour, que dista 3 millas, donde llegamos á las 81/2 de la noche… á las 9 tomamos la silla y á las 10 llegamos á Easthampton, siete millas mas adelante en cuio parage tiene Dr. Gardiner su Casa.—Señamos mui bien y un excelente lecho reparó en algún tanto la fatiga de la jornada.
(k) Gran trapalón embustero.
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Domingo, y asi Yglesia—un discurso sumamte. pesado, y tedioso, nos detuvo hasta las 12.1/2 (1), quando bolvimos a casa, y en comp" del Dr. Sage, y miss Gardiner, hermana de mi amigo el Dr. Se pasó el tiempo agradablemte.—Las Damas se
De regreso a casa tuve el gusto de leer por primera vez el libro intitulado Magnalia Christi Americana or the ecclesiastical history of New England, por el Rev. Cotton Mather,5 M. A. que presentó el pastor Huntington, de Middletown, quien se hallaba allí de visita. Este libro es uno de los más curiosos y auténticos documentos que pueda imaginarse acerca del fanatismo y errado modo de pensar que prevalecía en aquel tiempo —hace 86 años— por todo este continente. ¡Digno del extraordinario Código de New Haven! Comimos en el estilo americano del campo y después tomé una silla en compañía del Dr. Gardiner y del joven Mr. Derin que quiso acompañarnos hasta aquí para venir al embarcadero o ferry que estará a dos millas de la casa. Allí tomamos el bote y contra marea estuvimos navegando por tres horas para llegar a Sag Harbour, que dista tres millas, donde llegamos a las ocho y media de la noche. A las nueve tomamos la silla y a las diez llegamos a East Hampton, siete millas más adelante, en cuyo paraje tiene el Dr. Gardiner su casa. Cenamos muy bien y un excelente lecho reparó un tanto la fatiga de la jornada.
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Domingo y, como es natural, iglesia. Un discurso sumamente pesado y tedioso, nos detuvo hasta las doce y media.