Colombeia

trage de NewYork: mi primera visita fué á .Christopher Champlain, Esqr., y miss Peggy Champlain su hija (una de las hermosuras del pais) á quienes entregué cartas de la familia de Sears recivieronme con sumo agrado y cariño; y después pasé en compa de mr. Champlain á ver á miss Nancy Hunter, para quien igualmente trage Cartas de la misma familia (otra de las gracias de NewPort) que me recivió junto con su madre con sumo agazajo también, ofreciéndome qe miss Peggy Hunter (esta es la famosa hermosura de Rodeisland) que á la sason se hallava indispuesta baria un exfuerzo pa vajar a verme al dia siguiente; io agradeciles como debia la fineza, y despedime bolviendo á la Posada á comer—Por la tarde estuve á ver mrs. Greene, que vive en un extremo de la Ciudad en la parte que llaman the Point á quien entregué las cartas que trahia para su marido (este se hallava en S. Carolina) reciviome con generosidad y política; tomamos thé después, y en buena sociedad estuve allí hasta las ocho — pareceme esta una de las mugeres de mas franco trato, y fes­tivo genio que he tratado en este Pais.—á la Posada después donde he estado escriviendo para mis amigos de NewYork… ayer huvo aqui un mobe, ó tumulto con motivo de aver entrado por la tarde en el Puerto una fragata Británica the Mercury, Capn. Stanhope (aquel ente Prisionero qe.
traje de Nueva York. Mi primera visita fue para Christopher Champlin Esquire y Miss Peggy Champlin, su hija —una de las hermosuras del país— a quienes entregué cartas de la familia Sears. Me recibieron con sumo agrado y cariño, y luego pasé, en compañía de Mr. Champlin, a ver a Miss Nancy Hunter —otra de las gracias de New Port— para quien traje igualmente cartas de la misma familia. Esta me recibió junto con su madre, con sumo agasajo, ofreciéndome que Miss Peggy Hunter —la famosa hermosura de RhodeIsland— que en ese momento se hallaba indispuesta, haría un esfuerzo para bajar a verme al día siguiente. Agradecíles, como debía, la fineza y me despedí, volviendo a comer a la posada. Por la tarde estuve a ver a Mrs. Greene, que vive en un extremo de la ciudad, en un lugar que llaman "The Point", a quien entregué las cartas que traía para su marido, pues éste se hallaba en Carolina del Sur. Me recibió con mucha generosidad y cortesía; tomamos té después, y en buena sociedad estuve allí hasta las ocho. Paréceme ésta una de las mujeres de más franco trato y festivo genio que he tratado en este país. Vine después a la posada donde he estado escribiendo a mis amigos de Nueva York. Ayer hubo aquí un "mob" o tumulto, con motivo de haber entrado por la tarde en el puerto una fragata británica, la "Mercury", su capitán Stanhope (el mismo que estuvo prisionero