estuvo en la Havana) quien tenia á bordo un marinero natural y vecino de Boston, á quien los ingleses avian pr fuerza embarcado, y obligado a servir desde la evacuasion de NewYork.—dho. Capitán está casado en esta Ciudad, y vino á tierra luego que la fragata dio fondo; pero el tumulto sircundó la casa donde estava pidiendo el hombre que estava á bordo, de modo que huvo de dar su palabra de honor de entregarle al dia siguiente, con lo qual seso el alboroto — desembarcóse el hombre esta mañana, la Corte le examinó, y hallando injusto el aprisionamiento que avia sufrido a bordo le dio pr. libre.— á los caudillos del mobe no se les ha podido castigar tampoco por falta de motivo suficiente para ello, pues no hicieron daño á nadie; asi concluió esta fiesta… el aire aqui es tan salubre, y puro, que io que me hallava atacado de una fievre terciana que adquirí particularmte. en el tiempo que estuve retenido en Saggharbour, lo mismo fue poner el pie en tierra, que comensar á sentirme mejor, en tales términos que la fievre que solia atacarme irremisiblemente todos los dias, no ha buelto más — los exercitos Británico y francés (me aseguran los avitantes)
en La Habana), que tenía a bordo un marinero natural y vecino de Boston, a quien los ingleses habían embarcado por fuerza y obligado a servir desde la evacuación de Nueva York. Dicho capitán está casado en esta ciudad y vino a tierra luego que la fragata dio fondo, pero el tumulto circundó la casa donde estaba, pidiendo al hombre que estaba a bordo, de modo que tuvo que dar su palabra de honor de entregarlo al día siguiente, con lo cual cesó el alboroto. El hombre desembarcó esta mañana, la Corte lo examinó y hallando injusto el aprisionamiento que había sufrido a bordo, lo dio por libre. A los caudillos del "mob" tampoco se les ha podido castigar por falta de motivo suficiente para ello, pues no hicieron daño a nadie y así concluyó esta fiesta. El aire aquí es tan salubre y puro, que yo que me hallaba atacado de una fiebre terciana que adquirí particularmente en el tiempo que estuve retenido en Sag Harbour, al poner pie a tierra comente a sentirme mejor, de tal modo, que la fiebre que solía atacarme irremisiblemente todos los días no ha vuelto más. Me aseguran los habitantes