Colombeia

Continente.— y si consideramos que toda la influencia estando dada pr. su Constitución á la propriedad, los miembros prales no deben ser por consecuencia los mas Sabios, ni los Senadores, y miembros de Asamblea otra cosa (como vemos pr. la maior parte) que gentes destituidas de principios, ni educación.—uno era sastre hace quatro años B—k, otro Posadero M—n, otro galafate B—n, otro herrero, &c. &… el marques de la Fayette, llegó aqui en la sason que io me hallava, tuve ocasión de tratarle, y me parece carácter mediocre, revestido de aquella actividad, y moción perpetua de un ente Galicano; le acompañava en carácter de su edecán un joven francés Le Crevar de Caraman destituido aun de conosimientos; y el Capn. de una fragata de guerra la Nimphe, que fue embiada á este Puerto para conducirle á francia, su nombre le Chevalier de Crandchamp, párese hombre de juicio, é instrucción… este viage del Señor Marqués, me párese uno de aquellos juegos de manos, conque suele la francia querer alucinar el genero humano, y que en muchas ocasiones le suele surtir efecto; pero á los ojos de los que véen bien, no son que unas ridiculas farzas Políticas… estas gentes sencillas, é inexpertas aun en la politica, han procedido á demostraciones excesivas, y absurdas (aun los mas pequeños lugarejos como marbrehead) á medida que el héroe para
continente. Y si consideramos que toda la influencia está dada por su Constitución a la propiedad, los miembros principales no deben ser, en consecuencia, los más sabios, ni los senadores y miembros de la Asamblea otra cosa (como vemos por la mayor parte) que gentes destituidas de principios y educación. Uno era sastre hace cuatro años Bk; otro posadero Mn; otro calafate Bn; otro herrero, etc., etc. El Marqués de La Fayette llegó aquí en el momento en que yo me encontraba. Tuve ocasión de tratarle y me parece de carácter mediocre, revestido de aquella actividad y moción perpetua de un ente galicano. Le acompañaban con carácter de edecán, un joven francés, le Chevalier de Caraman, desprovisto de conoci­mientos, y el capitán de una fragata de guerra, "La Nimphe", enviada a este puerto para conducirlo a Francia. Su nombre le Chevalier de Grandchamp, parece hombre de juicio e instrucción. Este viaje del señor Marqués me parece uno de aquellos juegos de manos con que suele Francia querer alucinar al género humano, y que en muchas ocasiones le suele surtir efecto, pero a los ojos de los que ven bien, no son sino unas ridículas farsas políticas. Estas gentes sencillas e inexpertas aún en la política, han procedido a demostraciones excesivas y absurdas, —aun en los pequeños lugares como Marblehead— a medida que el "héroe"