Colombeia

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de conocer (en lo que cabe) el carácter natural de su genio y las propensiones de su corazón, confesamos a V. S. I. que no podemos entender la cláusula en que nos dice que preferimos alejarnos de un Jefe, que en sus acciones nos ha sido verdadero padre, no porque ignoremos la significación de estas voces, sino porque no acertamos a aplicarla ni a entenderla en el caso presente. ¿Nosotros preferir? ¿Pues acaso hemos tenido elección en cuanto se ha ejecutado con nuestras personas, desde el mes de abril del año pasado hasta ahora? ¿Habla V. S. I. con nosotros o se ha persuadido que nos hemos transformado desde nuestra prisión en indios californios? Después que nos sacan de Tepotzotlán escoltados con Dragones al cuidado de un oficial, que nos tienen arrestados en VeraCruz, que nos hacen embarcar en un paquebot de correo (pagándonos el pasaje) y de repetirnos mil veces que todo esto lo dispone el Señor Virrey, ¿llama V. S. I. a nuestra expulsión, una voluntaria ausencia? ¿Qué otra cosa supone aquella voz, preferir? Pero puede ser que aluda a dos con­versaciones que tuvimos en VeraCruz con Don Pedro Antonio de Cossío, cuya substancia sincera y brevemente debemos explicar a V. S. I. Habría como quince días que estábamos en VeraCruz, sin que se nos hubiese dicho todavía expresamente, qué era lo que se había resuelto hacer con nosotros, bien que se nos dio a entender que debíamos embarcarnos para La Habana. En este estado, nos llamó una mañana Cossío a su cuarto, y sin preámbulos ni prevenciones, por la primera vez que iba a tratar de nuestro negocio, nos dijo: que V. S. I. deseaba saber cuál era nuestro modo de pensar. Poco tuvimos que discurrir para responderle que siempre miraríamos por el honor de V. S. I., como lo habíamos ejecutado hasta entonces. De esta verdad, tiene V. S. I. buena prueba en la excesiva moderación que observamos en nuestras declaraciones, pues el mismo Don Juan Antonio Valera no dejó de conocerla y confesárnosla. Volvamos a Cossío. Instárnosle que explicara en qué particulares solicitaba V. S. I. saber nuestros sentimientos,