y en términos bastantes claros, nos significó entonces que acerca del concepto que formamos de la enfermedad de V. S. I., extendiéndose a que podíamos retractamos de las noticias dadas a S. E. y decir que nos habíamos equivocado. Hicímosle ver que esto nos era absolutamente imposible, pero asegurándonos que él deseaba hubiese alguna composición en nuestro asunto, nos persuadió a que escribiéramos a V. S. I. una carta por la cual pudiese comprender nuestro modo de pensar. En efecto nos resolvimos por complacer a Cossío y dar la última prueba de estar prontos a una equitativa composición, a dirigir a V. S. I. la carta de 19 de diciembre, cuya respuesta es el asunto de la presente. Ahora pues Señor Ilustrísimo, si acaso el no haber nosotros escrito en los términos que quería Cossío y a que no se acomodaba nuestro honor y nuestra religión, fue la causa de llevar adelante la determinación de extrañarnos de Nueva España, debiéndose entender como partido que se nos propuso para alterarla; está bien que V. S. I. diga que hemos preferido alejarnos de nuestro Jefe, y crea que jamás sentiremos haber perdido su inmediación, ciertamente apreciable para nosotros si habíamos de conseguirla a tanta costa.
La otra conversación con Cossío fue con motivo de habernos propuesto empleo en el Distrito de su Administración. Esta oferta parecerá que nos dejaba arbitrio a quedarnos en la Nueva España, y más si se advierte que, pues Cossío nos prometía destinos, tendría facultad del Señor Virrey y de V. S. I. para ello, porque no es creíble se atreviese a variar de su propia autoridad, la resolución que S. E. había tomado para que saliésemos del Reino. Este es un argumento fuerte para probar la preferencia en cuestión. Pero aunque pudiéramos desvanecerle con decir que varias veces y con juramento nos aseguró Cossío que aquella oferta nos la hacía él, sin orden o consentimiento de los jefes de México, no queremos, ni nos conviene, valemos de esta solución; y damos por supuesto que estuvo en nuestra mano admitir y quedar sirviendo los empleos con que se nos brindaba. ¿Pero qué empleos eran éstos? De guarda almacenes o estanquilleros