Colombeia

La Cisterna que está en el Patio del Combento, aun merese ser vista por la graciosísima decoración qe. le puso el mismo Michael Angiolo.—De aqui pasamos con provisión de achones de sera á visitar los subterráneos de una huerta inmediata que cubre le Terme di Tilo de los quales se ven también muchas ruinas fuera de tierra, entre ellas las que llaman le Sette Sale, y son 9. grandes Bobedas paralelas que paresen formavan una gran cisterna para conservar las aguas… mas lo qe. merese particular atención es la parte interior de las que están soterradas, donde entramos con bastante dificultad y un buen guia, pues ello es un Laberinto—los pedazos de adorno que quedan aun, como son estucos, arabescos, y otras Pinturas á fresco son de la manera mas grande y excelente que puede imaginarse… de aqui fue que Rafael con la asistencia del Jardinero, robó el gusto y las ideas que representó en Las Logias del Vaticano, y asi se vén la mejor parte de dhos estucos y Pinturas, arañadas y borradas expresamte… lo que mas sorprende es el ver la permanencia y frescura de estas Pinturas tantos siglos baxo de tierra; al mismo tiempo que las Copias de Rafael en el Vaticano están mucha pte. indistinguibles (y es que el modo de preparar los colores no lo pudo robar)… una salas están todas de asid, otras de encarnado, otras de negro &c. y los adornos con tanta sencillez, gracia, y economía aplicados ensima qe. es un encanto ! y sobre todo la vivacidad inimitable y suabe de los colores…
La Cisterna que está en el patio del convento aún merece ser vista por la graciosísima decoración que le puso el mismo Miguel Ángel. De aquí pasamos con provisión de hachones de cera a visitar los subterráneos de una huerta inmediata que cubre las Termas de Tito, de las cuales se ven también muchas ruinas fuera de tierra, entre ellas las que llaman las «Siete Salas» y son nueve grandes bóvedas paralelas que parece formaban una gran cisterna para conservar las aguas. Mas lo que merece particular atención es la parte interior de las que están soterradas, donde entramos con bastante dificultad y un buen guía, pues ello es un laberinto. Los pedazos de adorno que quedan aún, como son estucos, arabescos y otras pinturas al fresco, son de la manera más grande y excelente que pueda imaginarse. De aquí fue que Rafael, con la asistencia del jardinero, robó el gusto y las ideas que representó en las Logias del Vaticano y así se ve la mejor parte de dichos estucos y pinturas arañadas y borradas expresamente. Lo que más sorprende es ver la permanencia y frescura de estas pinturas, tantos siglos bajo tierra, al mismo tiempo que las copias de Rafael en el Vaticano están en muchas partes indistinguibles, y es que el modo de preparar los colores no lo pudo robar. Unas salas están todas de azul, otras de encarnado, otras de negro, etc. y los adornos con tanta sencillez, gracia y economía aplicados encima, que es un encanto. Y sobre todo, la vivacidad inimitable y suave de los colores.