centro, y retaguardia, no se creían aun seguros, llamaron toda la Escorta á sus flancos, y á mi me dexaron solo… es verdad que luego tuvieron la prudencia de no pedirme mi parte de paga; que realmte. les excusó la demostración de su pusilanimidad, y furberia. Llegamos a refrescar al Puente de Bobille, en cuia Osteria tuve lugar de observar el Índole general de la nación; pues sin embargo de que dha. miserable posada no tendrá ocupación para ganar un escudo al dia, tiene su Camariere, y tren de servicio como en un Palazo; trece criados conté sentados á la segunda mesa: ademas de quatro hijas, é hijo, qe. con los Posaderos ocupavan la primera, y que solos, eran bastantes á dar despacho á quanto alli podia ofrecerse… no es este un verdo característico del Índole de toda la nación!... antes del anochesér llegué á Ordona (pr. que la demás compañía se separó alli, encaminándose á Fogia) miserable osteria,. donde á penas encontramos huevos que senár.—el Pais todo está desierto y dexado para pastos (de obejas infinitas qe. pr. alli se ven) y se asemeja no poco á las llanuras de la Ungria!—dista 30 mi:
19.
salimos antes del dia andando por las mismas llanuras, y desiertos que el dia anterior, y pasamos por parages donde avian robado el Procacio, y otros, pocos
centro y la retaguardia, no se creían aún seguros, llamaron toda la escolta a sus flancos y a mí me dejaron solo. Es verdad que luego tuvieron la prudencia de no pedirme mi parte de pago, que realmente les excusó la demostración de su pusilanimidad y truhanería. Llegamos a refrescar al Puente de Bobille, en cuya hostería tuve lugar de observar la índole general de la nación, pues a pesar de que aquella miserable posada no tendrá ocupación para ganar un escudo al día, tiene su «cameriere» y tren de servicio como en un palacio. Trece criados conté sentados en la segunda mesa, además de cuatro hijas e hijo, que con los posaderos ocupaban la primera, y que solos, eran bastantes a dar despacho a cuanto podía allí ofrecerse. No es esto una verdadera característica de la índole de toda la nación!... Antes del anochecer llegué a Ordona —porque la demás compañía se separó allí, encaminándose a Foggia —miserable hostería donde apenas encontramos huevos para cenar. El país todo está desierto y dejado para pastos de infinitas ovejas que por allí se ven, y se asemeja no poco a las llanuras de Hungría. Distancia 30 millas.
19 de marzo.
Salimos antes del día andando por las mismas llanuras y desiertos que el día anterior y pasamos sin escolta ninguna, fiados solamente en que era día de San José, por parajes donde el «Procacio» y otros, habían robado pocos