dias antes, (de qe. hubo 2. asesinados) sin escorta ninguna, fiados solamte. en que era dia de S. Giusepe… efectivamte. los caleseros eran tan debotos que no quisieron pasar adelante conforme llegaron á un lugar en que se decia misa hasta que huvieron oido una—luego proseguimos é hizimos alto á refrescar en lo osteria de S. Casarlo donde está una pequeña ermita ó capella di S. Giusepe, y con este motivo avia fiesta, baile, bonna chena, y todos los resultados de semejantes fiestas entre las gentes de campo—un poco di Capreto, que con el Cura comi, fue mi comida y percanses de la funsion. — luego pasando un puente, y riachuelo que se llama de Barleta, y está 3. millas de esta Ciudad, de donde comiensa un buen camino (pr. qe. en el resto no lo hai absolutamte.) hasta llegar á ella, arrivamos felizmte. á las 5. de la tarde; y encontrando con la dificultad de que no avia alojamto. en la posada con motivo de la feria que comensava aquel dia me fue preciso casi por favor tomarlo, en una grota que servia de almacén á un Pobre buen marinero, y su familia (llamado Nicola) pagando 3. cari: pr. dho alojamiento, y tres otros pr. la comida, al dia.—distancia 30 mil:
20.
Solicitando embarcación para pasar á Raguza, hallé que no la avia hasta el principio
días antes y cometido dos asesinatos. Efectivamente, los caleseros eran tan devotos que no quisieron pasar adelante conforme llegaron a un lugar en que se decía misa, hasta que hubieron oído una. Luego proseguimos adelante e hicimos alto a refrescar en la hostería de San Casano, donde está una pequeña ermita o capilla de San José y con este motivo había fiesta, baile, buena cena y todos los resultados de semejantes fiestas entre las gentes del campo. Un poco de cabrito, que con el cura comí, fue mi comida y percances de la función. Luego, pasando un puente y riachuelo que se llama de Barletta, a tres millas de esta ciudad, de donde comienza un buen camino hasta llegar a ella —pues en el resto no lo hay absolutamente— arribamos felizmente a las cinco de la tarde. Encontrándome con la dificultad de que no había alojamiento en la posada, con motivo de la feria que comenzaba aquel día, me fue preciso tomarlo, casi por favor, en una gruta que servía de almacén a un pobre buen marinero llamado Nicola y a su familia, pagando por dicho alojamiento tres carlines al día y tres otros por la comida. Distancia 30 millas.
20 de marzo.
Solicitando embarcación para pasar a Ragusa, hallé que no la había hasta principios