Colombeia

tenia sobre todo capazes de dar asco, y emporcar la caballeriza, según estavan de lodo y porquería!—por el contrario Eugenio el Arzpo. que asistió incógnito, tan aseado y venerable… su Calba (qdo. se quitava la mitra) y barba, davan al busto un perfecto aire griego y me paresia ver el original exacto de los que en marmol nos dexaron aquellos ilustres artistas antiguos de la propria nación.— concluido hicimos una visita á Mr. de Sassignon, et Teper la segunda casa de Comercio aqui—otra al cónsul genl, de Polonia Mr. Salloezkij que está el pobre bien decaído de Salud—luego á Comer en Casa de VanShooten, donde tuvimos sociedad hasta el anocheser: que io concluí el día en mi tertulia ordinaria del Pe. V — 27. 28. 29. 30. en casa escriviendo para recomendar al Pe. Viasemskoy á mis amigos de constantinopla (y), y aun para dar aviso á estos de mi arrivo aquí pr. Averse comensado á elár el rio, y correr el riesgo de quedarse aquí todo el imbierno.—comi en Casa de Sossignon
tenía, sobre todo, capaces de dar asco y emporcar la caballeriza, según estaba de lodo y porquería. Por el contrario. Eugenio, el Arzobispo, que asistió incógnito, tan aseado y venerable. Su calva —cuando se quitaba la mitra— y barba, daban al busto un perfecto aire griego y me parecía ver el original exacto de los que en mármol nos dejaron aquellos ilustres artistas antiguos de la propia nación. Concluido, hicimos una visita al señor de Sassignon y a Teper, la segunda casa de comercio de aquí. Otra al Cónsul General de Polonia, el señor Sallozky, que está el pobre bien decaído de salud. Luego a comer a casa de Van Schooten, donde tuvimos sociedad hasta el anochecer que yo concluí el día en mi tertulia ordinaria del Príncipe Viazemskoy. 27, 28, 29 y 30 de noviembre. En casa escribiendo a mis amigos de Constantinopla, señor Heidenstam, Conde de Ludolf y señor de Brentano, para recomendar al Príncipe Viazemskoy y aun para dar aviso a éstos de mi arribo aquí y de haberse comenzado a helar el río y correr el riesgo de quedarse así todo el invierno. Al Príncipe he regalado el «Voyage Litteraire de la Gréce» por Monsieur Guys y las Memorias del Barón de Tott, la crítica de Paissonel, etc., que me agradeció mucho. Comí en casa de Sassignon