el 29.—y después de comer estuve con el Compo de Van Shooten á ver uno de estos montesuelos artificiales, qe. se encuentran á menudo en este Pais, y los llaman Moguilá, tanto en Polonés, como en Ruso; y quiere decir Sepulcro.—la opinión común es de que los cosacos honoravan asi á sus gefes principales, elevando en la llanura mas perfecta dhos montículos que se descubren a una gran distancia —el que io vi está con inmediación a esta fortaleza (de modo que ia lo han comensado á aplanar) y tendrá como quatro, ó cinco toesas de elevasion sobre el plano; en figura cónica (al modo del que subsiste aun en el campo de Marathón)—Desde su altura, justamte. al ponerse el sol podiamos descubrir, otros 5. al orisonte de la misma forma, y apariencia… Asegurándome el Polonés que me acompañava de que en Polonia, son muchos de la misma especie los qe. se vén en el pais que antiguamte. pertenecía á los Cosacos.—Después á Casa del Pe. V… á tomar Thé, y aqui pasamos la noche agradablemte. ablando de las curiosidades de Ytalia con mr. Mordwinow que las ha visto con conosimiento y buen gusto.—el Principe me enseñó dos Pequeñas copias mui graciosas de la Sibila Pérsica del Guercino, y de la otra hermosissima del Dominichino que está en la galería de Florencia.
el 29 y después de comer estuve con el compañero Van Schooten a ver uno de estos «montezuelos artificiales» que se encuentran a menudo en este país y los llaman «Moguilá», tanto en polaco como en ruso y quiere decir sepulcro. La opinión común es que los cosacos honraban así a sus jefes principales, elevando en la llanura más perfecta dichos montículos que se descubren a una gran distancia. En algunos se han encontrado osamentas que confirman esta tradición. El que yo vi está con inmediación a esta fortaleza, de modo que ya lo han comenzado a aplanar y tendrá como cuatro o cinco toesas de elevación sobre el plano, en figura cónica, al modo del que subsiste aún en el campo de Maratón. Desde su altura, justamente al ponerse el sol, podíamos descubrir otros cinco en el horizonte, de la misma forma y apariencia, asegurándome el polaco que me acompañaba de que en Polonia son muchos de la misma especie los que se ven en el país, que antiguamente pertenecía a los cosacos. Después a casa del Príncipe Viazemskoy a tomar té y aquí pasamos la noche agradablemente hablando de las curiosidades de Italia con el señor de Mordwinov, que las ha visto con conocimiento y buen gusto. El Príncipe me enseñó dos pequeñas copias muy graciosas de la Sibila Persa, del Guercino, y de la otra hermosísima del Dominquino, que está en la Galería de Florencia.