Diciembre 1o
Fui á almorsár con el Pe. y Prinsa. Viasemskoy, y después con el edecam suio Mr. de Seelhorst Joven Prusiano de unos 22 años de edad á ver otros regimientos que están acampados a la inmediación—estuvimos primo con un recado del Principe Vjasemskoy en casa del Corl. Mr. de Neidhards que es alemán, y en íoda forma nos puso una orn. pr. escrito para el Cap, de Prevención, con la qual pasamos á este que mui política y ateníame, nos enseñó todo interior, y exteriormte.—Un regto. Ruso es á la verdad un pequeño Pueblo con todos sus menesteres para vivir por si solo, y marchar en el momento que se le mande… no hai oficio mecánico, ni Domestico de que ellos no tengan sus artezanos (cuios talentos distribuie cada Capn, en su Compo á medida que llegan los reclutas, según su fantacia; y lo mas singular es que cada uno lo aprende sin mas maestro, ni agente que el Palo que está pronto á caer sobre sus costillas, sino aprende y hace lo que se le ha mandado—cosa inconcevibíe que dho remedio no falla jamás) carros de Campaña, tren de Artillería, (a) &c. todo está apunto; y asi mismo todos los caballos que son necesarios para ello, que pertenecen al proprio regimto.
(a) Cada regimiento compuesto de dos Batallones tiene 4 cañs. Del calibre de á 3 el de Korsakow de á 12—en forma de caronades. De bronce y bastante cortos—cada batallón 2 bandes., que junto con la caxa militar deben estar siempre en casa del Comandte. Del Regimiento.
1° de diciembre.
Fui a almorzar con el Príncipe y la Princesa Viazemskoy y después, con el Edecán suyo, el señor de Seelhorst, joven prusiano de unos 22 años de edad, a ver otros regimientos que están acampados a la inmediación. Estuvimos primero, con un recado del Príncipe Viazemskoy, en casa del Coronel señor de Neidhards, que es alemán y en toda forma nos puso una orden por escrito para el Capitán de Prevención, con la cual pasamos a éste que muy política y atentamente nos enseñó todo, interior y exteriormente. Un regimiento ruso es a la verdad, un pequeño pueblo con todos sus menesteres para vivir por sí solo y marchar en el momento que se le mande. No hay oficio mecánico ni doméstico de que ellos no tengan sus artesanos, cuyos talentos distribuye cada capitán en su compañía, a medida que llegan los reclutas, según su fantasía. Y lo más singular es que cada uno lo aprende sin más maestro ni agente que el palo, que está pronto a caer sobre sus costillas si no aprende y hace lo que se le ha mandado, y cosa inconcebible, dicho remedio no falla jamás. Carros de campaña, tren de artillería, etc., todo está a punto y asimismo todos los caballos que son necesarios para ello, que pertenecen al propio regimiento.