Colombeia

de S. Andrés huvo fiesta solemne (ellos cuentan 11. dias de diferencia, menos qe. nosotros, de modo que van atrasados este tiempo) á que asistí con gusto—á Morduinow, con quien, y su madama, que es una Joven hermosa de 22. años (hija de un factor Ynglés en Livurna) estuve largo rato de conversazion: hasta la una que me fui á comer con Van Shooten, y le conté el pasaje del cabezuela de Roux.—después de Comer estuve en Trusky á ver el jardín de la emperatriz que ha formado Korsakow á 3. Versts. de aqui: el oficial que alli está me enseñó todo con suma política, y no hai duda que está dispuesto con gusto y conosimto. para estar fundado sobre un País llano como este—la orangerie, ó casa de Calor contiene varias plantas exóticas, y está tambn. mui bien dispuesta.— al anochesér me vine á Casa con un frió que me rebentava — tomamos Thé, y luego huvo partida de Loto hasta las 9—(io gané 6. rubs.) y después señamos.—estos Troskys, que son los únicos carruages Públicos que aqui se usan, son sumamte. manejables y baratos (pr. un viaje á qualquiera parte de la Ciudad se pagan 5. kopeks) aunqe. descubiertos y expuestos al lodo que salta de las ruedas. 12. Fui en casa del tente. Genl, y comandte. En gefe Mr. Tekelii para pedirle un Pasaporte, y sus ordenes para Crimea—me acompañó Mr. De Seelhorst, edecán
de San Andrés, hubo fiesta solemne a la que asistí con gusto. Ellos cuentan once días de diferencia menos que nosotros, de modo que van atrasados este tiempo. A Mordwinov y su madama —que es una joven hermosa de 22 años, hija de un «factor» inglés en Livorno— con quienes estuve largo rato en conversación, hasta la una que me fui a comer con Van Schooten y le conté el pasaje del cabezuela de Roux. Después de comer estuve en «trusky», a ver el «Jardín de la Emperatriz»10, que ha formado Korsakov, a tres verstas de aquí. El oficial que allí está me enseñó todo con suma política y no hay duda que, para estar fundado sobre un país llano como éste, está dispuesto con gusto y conocimiento. El invernadero o casa de calor, contiene varias plantas exóticas y está también muy bien dispuesto. Al anochecer me vine a casa con un frío que me reventaba. Tomamos té y luego hubo partida de «lotto» hasta las nueve. Yo gané seis rublos y después cenamos. Estos «truskys» que son los únicos carruajes públicos que se usan aquí, son sumamente manejables y baratos —por un viaje a cualquier parte de la ciudad se pagan 5 kopeks— aunque descubiertos y expuestos al lodo que salta de las ruedas. 12 de diciembre. Fui a casa del Teniente General y Comandante en Jefe, señor Tekely para pedirle un pasaporte y sus órdenes para Crimea. Este buen viejo apenas habla otra lengua que la suya propia —croata— y tiene un par de bigotes que enseña y cuida particularmente. Me acompañó, para servirle de intérprete, el señor de Seelhorst, Edecán