dia 9.
A las 7 de la mañana abri mis ojos, y me hallé a la puerta de un Tretun Ruso en Tula donde mi Postillón con sus malos Caballos nos avia dexado á las 3.1/2 de la mañana, qe. llegamos—subi y hallé un pasable alojamiento, pr. que me pidieron 1.1/2 rubs.—mui bien — tome Thé, y hallándome fatigado me puse en la Cama, que mi buen Carlos huvo de hacer con mis sabanas &c, pues aqui no se usa mas — al mediodía fui en Casa del governador—genl. Mr. Krechtnikow. Para quien traje Carta del P. Potemkin… granizo, y agua me Cojieron en el camino, mas sin embargo fui—su Exa. Comia la sopa justamte., y asi no querían entregar la Carta, en fin la dieron y un Ayudte. Me trajo pr. Respuesta, que podia retirarme á mi posada (sin embargo qe. Llovía á Cantaros) y asi tuve que hacerlo sin embargo de toda mi alta recomendación—consegui de mi buen tretur un poco de sopa, y guisado con que calenté las tripas que ia lo necesitavan mui bien, pues los dos dias pasados hizo un frió del demonio, y no avia provado nada Caliente—vino después un ayudte. Para decirme de pte. De dho. Govor. Que me embiaria aquí el director de la manufactura &c.—poco después otro para hacer una apología pr. No averme recivido, y que hasta mañana no se podrían ver las fabs. Pr. Ser oi dia festivo,
9 de mayo
A las siete de la mañana abrí mis ojos y me hallé a la puerta de un «traiteur» ruso en Tula, donde mi postillón con sus malos caballos nos había dejado a las tres y media de la mañana que llegamos. Subí y hallé un pasable alojamiento, por el que me pidieron rublo y medio. Muy bien. Tomé té y hallándome fatigado me puse en la cama, que mi buen Carlos hubo de hacer con mis sábanas, etc., pues aquí no se usa más. Al mediodía fui a casa del Gobernador General, señor Kretchetnikov, para quien traje carta del Príncipe Potemkin. Granizo y agua me cogieron en el camino, mas sin embargo fui. Su Excelencia comía la sopa justamente y así no querían entregar la carta. En fin la dieron y un ayudante me trajo por respuesta que podía retirarme a mi posada, sin embargo que llovía a cántaros, y así tuve que hacerlo a pesar de toda mi alta recomendación. Conseguí de mi buen «traiteur» un poco de sopa y guisado con que calenté las tripas que ya lo necesitaban muy bien, pues los dos días pasados hizo un frío del demonio y no había probado nada caliente. Vino después un ayudante para decirme de parte de dicho Gobernador que me enviaría aquí el Director de la Manufactura, etc. Poco después otro, para dar excusas por no haberme recibido y que hasta mañana no se podrían ver las fábricas por ser día festivo.