Colombeia

su favor—le di un par de palos á este bribón, y la Chusma se separó—tampoco caballos aqui á la merced del pueblo… un Paisano me ofreció que si le pagava 4. cabs. me llevaría, y fue á buscarlos mas recalentado pr. los otros no vino tampoco (en este tiempo marchó un oficl. genl, en su kibitka, pagando 2. solamte. y con 3.) — io me retiré á la Casa, y me propusieron que si pagava 5. á 2.1/2 copeks me llevarían—muí bien—á poco rato me dicen que si no pagava el otro caballo al Paisano no me llevaban… salgo de la Casa, y á ios autores de la proposicn. (qn. Ninguno era el dueño sin embargo) les respondí con el bastón… mi buen oficl. En todas estas me dava razón a mi, y después a ellos, y me embia á hacer la proposición de que les pagase la mitad del cabs solamte.?... Que mentecato!—yo me estuve quieto, llegaron los caballos, y entonces ellos vinieron á ofrecerme llevarme pagándoles los 5 á 2.1/2 cope: mui bien—que querían el dinero antes— mui bien— y quando se les pagó, que querían hacerse pago, y no llevarme—salto de la silla, y pego un par de palos al Postillón con lo ql. Marcho, y io me safé de aquella chusma que ia comenzava, á insultarme… Todo en mi Concepto pr. La mala conducta del oficial.—pr. Mal camino, ó sin camino, llegué á ToulskaiaPakra
su favor. Le di un par de palos a este bribón y la chusma se separó. Tampoco caballos aquí, a la merced del pueblo. Un campesino me ofreció que si le pagaba cuatro caballos me llevaría, y fue a buscarlos, mas recalentado por los otros no vino tampoco. En este tiempo marchó un oficial general en su «kibitka» pagando dos solamente y con tres. Yo me retiré a la casa y me propusieron que si pagaba cinco a dos y medio kopeks, me llevarían. Muy bien. A poco rato me dicen que si no pagaba el otro caballo al campesino, no me llevaban. Salgo de la casa y a los autores de la proposición—que ninguno era el dueño, sin embargo—les respondí con el bastón. Mi buen oficial, en todas éstas, me daba la razón a mí y después a ellos, y me envía a hacer la proposición de que les pagase la mitad del caballo solamente. ¡Qué mentecato! Yo me estuve quieto, llegaron los caballos y entonces ellos vinieron a ofrecerme llevarme, pagándoles los cinco a dos y medio kopeks. Muy bien. Que querían el dinero antes. Muy bien. Y cuando se les pagó, que querían hacerse pago y no llevarme. Salto de la silla y pego un par de palos al postillón, con lo cual marchó y yo me zafé de aquella chusma que ya comenzaba a insultarme. Todo, en mi concepto, por la mala conducta del oficial. Por mal camino, o sin camino, llegué a TulskaiaPakra,